Contenidos


Redes sociales




Extracción y análisis de la sangre en la gasometría

Cómo se extrae sangre para una gasometría arterial, jeringas usadas y conservación de muestras.

Gasometría en arterial radial
La sangre arterial para un análisis de gasometría normalmente la extrae un flebotomista, una enfermera o un terapeuta respiratorio. La sangre se extrae con frecuencia de la arteria radial, ya que es de fácil acceso, se puede comprimir para controlar el sangrado, y tiene menos riesgo de oclusión. La arteria femoral (o, con menos frecuencia, la arteria braquial) también se utiliza, especialmente durante situaciones de emergencia o con niños. La sangre también puede extraerse con un catéter arterial ya situado en una de estas arterias.

Antes de la extracción de sangre arterial en la arteria radial, conviene realizar la maniobra de Allen, una maniobra que consiste en comprimir las arterias radial y cubital en la muñeca, pidiendo al paciente que realice movimientos con la mano hasta que pierda color, y después soltar la presión sobre la arteria cubital, asegurándose de que la mano vuelva a coger color. Esta precaución asegura que la arteria cubital del paciente es funcional y puede sustituir a la arteria radial en caso de que resultara dañada durante la muestra.

Jeringuillas en gasómetro
Jeringuillas en gasómetro
La jeringa para gasometría viene preparada y contiene una pequeña cantidad de heparina, para prevenir la coagulación, o bien necesita ser heparinizada mediante la elaboración de una pequeña cantidad de heparina. Una vez obtenida la muestra, se tiene cuidado de eliminar las burbujas de gas visible, ya que estas burbujas pueden disolverse en la muestra y causar resultados inexactos. La jeringa sellada se lleva a un analizador de gases en sangre (gasómetro). Si la muestra no puede ser analizada inmediatamente, se enfría con hielo en una jeringa de vidrio para retardar los procesos metabólicos que pueden causar inexactitud. Las muestras tomadas en jeringas de plástico no se cubren de hielo y se analizan en menos de 30 minutos.

También se puede realizar un análisis de sangre estándar con la sangre arterial, como la medición de glucosa, lactato, hemoglobina, dis-hemoglobina, bilirrubina y electrolitos.

La sangre arterial se extrae de una arteria, situada en la muñeca o el brazo, con una pequeña aguja que permanece en su lugar hasta que se haya obtenido una muestra suficiente. Una vez que se retira la aguja, se aplica presión durante unos pocos minutos antes de colocar un vendaje sobre el sitio de punción. Después de la prueba, el individuo puede ser monitoreado durante un breve período de tiempo para evaluar las potenciales complicaciones, como problemas circulatorios. Las extracciones de sangre arterial difieren de los análisis de sangre tradicionales que utilizan las venas, ya que la punción arterial puede provocar una sensación pulsante o de calambre.

Generalmente no son necesarias medidas preparatorias para un análisis de sangre arterial. Las personas en terapia respiratoria pueden recibir instrucciones especiales antes de ser sometidos a la prueba. Algunas personas pueden desarrollar hematomas o un hematoma justo debajo de la zona de la punción. Los riesgos asociados con este examen de diagnóstico pueden incluir infección, sangrado excesivo y aturdimiento.

Los gases de la sangre se pueden medir a partir de una muestra:

- arterial: en la arteria femoral (punción en la ingle) o la arteria radial (en la muñeca);
- venosa mixta;
- capilar;
- venosa periférica.

La muestra de sangre arterial debe colocarse en hielo, para evitar el consumo de oxígeno por los glóbulos rojos de la sangre, y enviarse sin demora al laboratorio para su análisis. Al mismo tiempo se mide la presión parcial de oxígeno (PaO2) y dióxido de carbono (PaCO2) disuelto en la sangre, la acidez (pH) y la concentración de iones bicarbonato ([HCO3-]). Con una curva teórica se calcula también la saturación de hemoglobina en oxígeno (SatO2).